Hacer eso que te hace feliz

A veces me olvido lo que me encanta escribir. Aveces lo recuerdo y vuelvo al ruedo. Recuerdo siempre que tengo una mania constante por mejorar la falta de ortografía, porque me da mucha verguenza tener este tipo de errores de algo que debería haber aprendido correctamente en instancias pasadas. Entre a veces y a veces pasan meses y es por eso que el blog queda desactualizado.

Cuando tenia unos 16 o 17 años, me recuerdo queriendo tener una notebook con todas mis energías para poder escribir. Me imaginaba tipeando. Aún así, mi blog en 2007 nació en una computadora de escritorio, al igual que mi podcast de Harry Potter en español y los primeros pasos como programador.

Cuando tuve la notebook escribí poco y nada. Hay inspiración e ideas, pero tengo que anotarlas en el momento porque si no después no me hago el tiempo para escribir. Mi gran duda es, si te hace feliz porque no te haces el tiempo para hacerlo. Este último tiempo estoy focalizando en este pensamiento, por lo que espero poder crear libremente.

En cuanto a los prejuicios de si gustará o no, si es de interés o la redacción, quedarán de lado. Es un blog personal, el que quiera leer lee, y el que no, sigue navegando.

Mis primeros 10K

12940137_1145347278841308_1772765574_n

En el momento que estaba llegando a la meta de los 5K en mi primera carrera “oficial”, pensé y me propuse que mi siguiente meta sería correr el siguiente nivel y automáticamente pensé en 8K porque no era tanto, pero no, terminé corriendo los 10. Una locura, que no sabía si lograría. No fuí entrenando al ritmo que me hubiera gustado, no estaba haciendo actividad regular y el clima el día de la carrera hizo que todo fuera poco común.

La llovizna y el viento característico de Puerto Madero hacía que mientras corrías todo el escenario fuera un lujo de observar. El pensamiento enfocado en la respiración, el cuerpo y ese tema ramdom que aparece porque tiene que ser debatido y decisiones que ser tomadas. El rìtmo de la música se mezclaba con el ruido de la llovizna y las pisadas en el agua. Un escenario fuera de lo común, pero donde lo que importaba era disfrutar el camino y en ese momento donde te enfocabas en ello todo era grandioso y el dolor que comenzaba a sentirse en el pie al kilómetro 7 desaparecia por completo hasta que algún movimiento te hacía despertar y darte cuenta qué estabas haciendo.

Dos cosas que me llamaron poderosamente la atención y me gustaron observar: un padre corriendo con su hijo durante todos los kilometros de la carrera. Se acompañaron, fueron a ritmo constante y compartieron todo ese momento juntos. Que lindo compartir algo así con tu viejo. La segunda cosa fue pensar que en ese momento cada cabeza era un mundo distinto luchando por el mismo objetivo de supervivencia para llegar a la meta, unos más concientes que otros, pero todos con el mismo fin.

Me gustó correr los 10K, y quedé entusiasmado de seguir corriendo. Creo que ahora si debería prepararme para el sigueinte paso.

En movimiento constante

Llegar a casa para pasar las fiestas después de muchos meses de no estar varios días seguidos viviendo bajo el techo materno, me hizo llover una catarata de recuerdos. Mis primeros 18 años los viví en San Rafael, siempre viví en la misma casa, en el mismo barrio y solo cambié de escuela cuando pasé de la primeria a la secundaria.

En toda esa lluvia, pude divisar algo que me llamó mucho la atención: las ganas por emprender y el movimiento siempre fueron una constante en mi vida. Ya sea en activitidades individuales o grupales, siempre estuve haciendo cosas para salir a vender, buscando que hacer, interactuando, nunca quieto.

Con el grupo de amigos del barrios cuado eramos chicos, en un lote valdío, construimos (?) precariamente una casita. Para nosotros era LA casita. Fue hecha de ladrillos que encontrabamos por todo el barrio, chapas y palos. Siempre cuando se terminaba su construcción, se hacía una pancheada y cenabamos una noche ahí. Armamos varias casitas, creo que para le época de verano siempre construiamos una.

Un poco más grandes, un año comenzamos a vender pan rallado. Conseguiamos el pan duro de todas las casas nuestras, y lo rallabamos juntos. Luego saliamos a venderlo por el barrio. No tengo un recuerdo concreto de porque dejamos de hacerlo. Alguna pata del proceso debe haber fallado o simplemente poco interés.

El recuerdo que tenía bastante olvidado, y de la nada llego esta mañana, fue cuando salía por las casas a vender dibujos de Pokemón. Los haciamos a mano, los pintabamos y saliamos a tocar timbre para venderlos. Dos puntos importantes acá: fue el inicio de mi despertar artístico (si es que existe algo) y creo es el inicio de mi miedo a salir a vender en la actualidad.

Años más tarde, ya grandecito (en los años del medio me dedique a jugar al tenis, a bailar folclore y a inglés), comencé con mi blog sobre Harry Potter, y comencé el primer podcast de Harry Potter en español. Amaba grabarlo y editarlo. Dos amigas me ayudaban para poder tener más de una sola voz los treinta minutos que hablaba sobre noticias, análisis y especulaciones sobre el mundo mago. Las canciones de los soundtrack me servian de cortina y la magia quedaba bastante linda. Gracias a esto, me inicié en la programación y en la creación de sitios web.

En los últimos años de secundaría, antes de irme a vivir a Buenos Aires, la experiencia de trabajar en el negocio familiar fue increíble, porque aprendí mucho, de lo bueno y de los fracasos. Trabajé en varios puestos, desde changarín hasta cobrador y nunca tuve un trato diferencial, lo que me permitió observar todas las realidades. Hasta el día de hoy estoy agradecido.

Seguro me estoy olvidando de algo, si lo recuerdo, lo agregaré.

Una vez en Buenos Aires, estudié y trabajé. Nunca estuve quieto, y espero no estarlo porque así me gusta estar, en movimiento. El año que viene además de seguir trabajando donde estoy, tengo pensado lanzar un proyecto y superar varios miedos que estan esperando ser eliminados.

Espero el 2016, sea un año próspero de mucho movimiento.

La importancia de tomar decisiones

Hablando con amigos, nos pareció muy loco estar decidiendo que comer. Todos reunidos, en una mesa redonda, en una casa de comidas en Palermo. Todos de diferentes partes, reunidos ahí, un miércoles… porque queríamos (y podíamos claramente). Me hizo pensar en el poder de decisión que tenemos, desde las simples como decidir que comer hasta las complejas de con quien relacionarnos. No me permito mentirme, al recordar que en más de una ocasión he decidido no salir con alguien, o no juntarme más, para protegerme, psíquica y emocionalmente.

Recuerdo que hasta el momento, la decisión mas difícil que he tomado, fue cuando tuve que decidir que seguir estudiando. Sigo pensando que a esa edad no era consciente de muchas cosas, pero si de lo que me motivaba y como quería llevar mi vida adelante. Me alegra recordar que mi decisión no se vio influencia por el nivel económico, si no más bien por el fuerte bombeo del corazón. Son inquieto, y no me hubiera permitido hacer lo mismo toda la vida, que más cambiante y emocionante que los nuevos desafíos de la comunicación digital.

Caer en cuenta que decidimos constantemente es fuerte, aunque bastante tarde (?). Creo que nunca es tarde, mejor plantearlo a los 26 que cuando sea mucho mayor.

Creo que despertamos todos los días un poco.

Pequeños ciclos rechazados

Es importante aveces ponerse a pensar porque rechazamos algo, si realmente lo queremos hacer. Comenzar desmenuzando ese problema y descubrir lo que nos molesta, es el primer paso para poder encararlo y no dejar que agarre polvo. De lo contrario, lo descartamos y seguimos sin hacerlo.

Tendemos a estar en un nuestra zona de confort, cuyo ciclo tiene otros más pequeños en su interior. Por lo tanto, no solo una decisión grande nos hace quedar en nuestro confort de lo conocido y vivido, si no también, todas las pequeñas decisiones que tomamos a diario.

Desde que comencé este blog me planteer escribir por lo menos un post a la semana, después lo desplace a un post mensual. Ni siquiera llegué a ese objetivo en casi un año que esta on-line habiendo tenido un viaje que me gustaría publicar. Pensando en varias ideas que tenia en mente para escribir y con un objetivo mayor, que es escribir sobre lo que me gusta, y a lo que me quiero dedicar, me puse a pensar porque no escribía, qué me lo impedía, qué me causaba ese rechazo. No fue fácil hallar la respuesta, más si, fue fácil la solución. Las neuronas encontraron el camino para que pudiera solucionar eso que me molestaba y retomar la escritura, que es algo que me gusta.

Por lo tanto, lo segundo que podemos hacer es encontrar una respuesta. El por que de la molestia. Y luego la solución.

Por ejemplo, si te molesta desenfundar la guitarra cada vez que vas a practicar y eso ya genera un rechazo por el cual estas dejando de practicar, puedes dejarla fuera de la funda por siempre y tenerlo lo más a mano posible.

Aveces me suceden estas cosas y me gusta contarlas, no se si lo explico claro, o si a otros les ocurre, pero me molesta verme involucrado en este tipo de situaciones dónde me doy cuenta que podría haber accionado antes para continuar algo.

Espero aumentar desde ahora en adelante mi periodicidad en escribir por acá.

Alimentar los sueños

Muchas veces he tuiteado la frase de que los sueños deben ser alimentados, y hoy me encontré alimentando un sueño y tuve ganas de tuitearla nuevamente, pero lo que menos quiero es parecer que me olvido lo que escribo en Twitter, por lo que decidí escribir a que me refiero cuando escribo eso.

Todos tenemos sueños, o esas ganas incontrolables de que algún objetivo se realice. Desde mi punto de vista, cuanto más objetivizado el sueño es, más concreto o definido lo tengamos, y visualicemos una imagen mental clara sobre ello, más posibilidades hay de que se haga realidad. Dentro de estos objetivos, tenemos algunos que son a largo plazo, como querer tener un departamento propio, y otros que son más inmediatos, como esperar algún mes determinado para comprar un electrodoméstico.

Alimentar el sueño es ayudarnos con determinados factores a visualizar eso que queremos. Seguimos con el ejemplo del departamento, alimentar el sueño sería ponerme a mirar fotos de como me gustaría, ponerme a buscar en alguna lista de ventas cuales me gustan, si camino por una mueblería mirar como me gustaría amueblarlo.

¿Porqué alimentar el sueño es tan importante? Generalmente en los objetivos a largo plazo, con el día a día, los problemas mensuales y los pensamientos de acciones a corto plazo, obstruyen la visualización de ese objetivo que es alcanzable pero que nos lleva un poco más de tiempo conseguir y por consiguiente nos es recordado asiduamente. Por eso, para no olvidar, debemos reforzar y recordarle al corazón con amor, eso que queremos.

Tengamos presente también que cuando visualizamos algo que deseamos, el corazón nos late no solo más fuerte, si no que trae el recuerdo de todo lo visualizado, lo que hace exponencial ese deseo. Creo que es tema para otro post, pero el desear las cosas con amor, es fundamental para que la alimentación del sueño sea éxitosa.

Ponete a pensar ahora todas las posibilidades de alimentar un sueño que podes encontrar en el día o en la semana y vas a ver que son infinitas. ¿Hay algo más lindo que pensar durante el día en esas cosas que nos hacen acelerar el ritmo cardíaco?

La aventura de golpear la puerta

En el libro Padre Rico, Padre Pobre de Robert Kiyosaki describe como consejo algo muy curioso, y es que de la ganancia al primero que debes pagar, es a vos mismo, aunque te quedes sin dinero para pagar otras cosas, estimulando de este modo al pensamiento creativo para buscar una solución que te permita pagar. Es curioso que tengamos que llegar a extremos de deuda para ponernos a pensar, para buscar módos nuevos que nos permitan tener ingresos, en las mismas 24hs que tienen todos los días.

Trato de sacar aprendizaje de todo, y hoy caminando recordé cuando en 2009 cursando, y sin trabajo, con todo el hambre de alguien que quiere hacer lo que le gusta, salí a ofrecer a inmobiliarias un sistema de gestión de propiedades para su sitio web, de forma que tenerlo actulizado fuera fácil, autónomo, y ahorrarían dinero de mantenimiento, además de hacerlo dinámico. Año en el que realmente muchos sitios de inmobiliarias aún no eran dinámicos, a pesar de haber pasado 8 años de la burbuja .com. Época en la que tenía 19 años, con una inseguridad elevada, y poseedor de cierta timidez que fui superando una vez golpeé la segunda puerta.

Mi gran error fue comenzar programando. Sentía que no podía ir con las manos vacías, y si me pedían ver ¿cómo era?, ¿qué hacía?, ¿si no entendía?, había que educar, pensaba. No recuerdo con exactitud las cifras, pero algunas ya tenian un sistema similar, otras no podían invertir y otras temian el cambio. De todas obtuve un no, mi estima de vendedor por el piso. El tiempo dedicado a programar solo me sirvió de aprendizaje para reforzar conocimientos en ello, creo que la práctica es todo, no me sirvió para nada más.

Hoy pensando en módos de obtener otro ingreso, recordé esto que hice, y admiro la valentía que tuve. Fue solo el pensamiento de una aventura, que para mi fue grande, lo suficiente como para poder decir que no me quede sentado.

El momento

183eee7a43d611e3b6f822000a1f8cdf_8

Me ha estado pasando estos últimos meses que las semanas me pasan volando. Soy consciente de cada día, los disfruto a mil, tengo bastantes responsabilidades en las que tengo que mantener el plato girando, pero aún así cuando quiero acordar es jueves y la semana pasó.

Por suerte y agradezco el tener qué hacer, el estar siempre ocupado con cosas que me gustan y estar constantemente pensando en nuevas cosas, como llevarlas a cabo o la mejor forma de ello. Sería tortuoso no tener algo que hacer, o tener tiempo de ver tv (no tengo televisión, tema que merecería un post aparte).

Alguien a quien conozco, siempre que le pregunto que tal estuvo su finde, me responde “corto” y automaticamente no puedo dejar de pensar en el post de hace unos meses “Caminar a lento compás“.

Aveces la clave se encuentra en disfrutar el momento que se esta viviendo de una forma consciente. He recomendado en muchas oportunidades que para disfrutar de un momento, por ejemplo cuando uno se encuentra con amigos, el mirarlo desde afuera, interiorisarse, irse, observar desde otro ángulo o hacer una captura. No sé si será una solución siquiera, a mi me ha traido buenos resultados, más cuando quiero grabar un momento para poder recordarlo cuando quiera.

Yo lo llamo, intentar frenar el tiempo. Intentar que ese momento dure eternamente.

Talvez por esta reazón la semana pasa volando, porque entre trabajo, actividades, pensamientos, ilusiones y deseos, la mente se encuentra ocupada. Más, cuando la gran porción del tiempo del día se lo lleva el trabajo donde uno en lo que menos piensa, es en el momento.

Esto de el momento, se encuentra relacionado con la técnica del “aquí y ahora” que merecería talvez un post aparte. Las relaciones aveces son fascinantes porque hay muchas corrientes de pensamiento, filosofías de vida y demás que con distinto nombre señalan las mismas cosas.

En fin, disfrutar el momento, disfrutar ése momento, porque la vida no es más que la suma de ellos.

 

Desmembrar lo que ya existe

Lapicero

Cuando presenciaba la clase de creatividad del curso PIPE que estoy llevando a cabo, un profesor nos comentaba sobre preguntarnos porque las cosas existen como existen y porque se les da ese determinado nombre. En el momento en el que queremos crear algo nuevo, tenemos que “despojarnos” por decirlo de alguna manera, u olvidar el objeto en sí, para poder hacerlo de otra forma, mejorarlo, con otro beneficio o para otro segmento que no se nos huniera ocurrido que tenia una funcionalidad.

Desmembrar un objeto, o proceso para poder hacerlo mejor. Muchas veces pasa que cuando estamos pensando en un nuevo producto o servicio, no nos damos cuenta que estamos incoporando en este procesos o diseños que ya se usan, y detenerse a pensar en porque se elijió ese diseño para ese contexto específico te lleva a la pauta de si es necesario en el tuyo o tenes que afinarlo para que maravillosamente la armonía fluya en la nueva creación.

Hace unos días leí una historia/poema que refleja toda esta situación que concidero de vital importancia si estamos creando, pero mucho más para la sociedad en la que habitamos, en la cual todo avanza tan rápido y no nos detenemos a analizar. Aveces la falta de análisis es por tiempo, y otras por un gasto de energía que no todos estamos dispuestos a afrontar.

Continuar leyendo