Después de seis años y medio podría decirse que soy un residente #InTheJungle y no más un turista que viene a estudiar, tal vés y regresa a su ciudad natal. Después del quinto año habiéndome recibido comencé a trabajar y decidí que por el momento Buenos Aires sería la ciudad donde viviría y es que desde 2008 que viene estudiar, es mi ciudad, la ciudad donde vivo.
Categoría: Reflexiones
Mecanizados
Te das cuenta cuan mecanizados vivimos, cuando pensás en función de otras variables que pasan a tu alrededor y no en función de tu propia decisión. No por no tener una, si no por vivir de manera inconsciente. Varias veces me he dado cuenta y me sorprende la capacidad para seguir la corriente, es como si nos mimetizaramos y seguimos avanzando por inercia.
Hoy cuando volvia en colectivo, observe una situación bastante común pero me parecio particular para analizar, debido a lo que yo hubiera hecho: El semáforo en verde, gente esperando para cruzar, una chica le pregunta a un chico algo (una dirección tal ves). El chico le señala y le comienza a indiar. El semáforo se pone en rojo, y todos los transeúntes que se encontraban esperando comienzan a avanzar por la senda peatonal cruzando la calle hacia el otro extremo. El chico, le sigue señalando a la chica como llegar. Por un instante el chico no se mimetizó con la otra gente que lo rodeaba, y siguió explicando pacientemente a la chica mientras señalaba e indicaba con la mano.
Me puse a pensar cuantas veces alguien nos pregunta alguna calle, dirección o lugar, y sin parar, mientras seguimos caminando o solo frenando dos segundos indicamos a las apuradas.
Varías veces por quedarme a observar algún edificio o el atardecer en algún lugar, he perdido semáforos y me he dado cuenta cuantas veces nos apuramos incluso para cruzar. ¿Hacía donde iremos tan rápido? Algo que me parece bastante interesante, es que el episodio del semáforo, puede ser aplicado a varios contextos, cómo cuando esperamos el colectivo, o cuando estamos con el celular en la calle.
Motivación
La motivación es ese motor que hace que todo se mueva. Bombea la sangre de ese corazón que late con fuerza cuando sabe lo que le gusta, cuando sabe que lo que hace es lo llena de felicidad.
Siempre llegamos a un momento de todo deseo donde la motivación no se encuentra. Podría decirse que se desmorona, o mejor dicho se oculta como si de la escondida se tratase. Ese preciso momento, es cuando todas las dudas aparecen. Todas esas dudas que estaban muy bien guardadas, vaya uno a saber donde. Todas juntas, aparecen de la nada y no hacen más que estar al frente. Una de ellas, la más lejana de todas, posiblemente a la que tengamos que llegar una vez respondamos lo que ni por asomo queriamos escuchar, es ¿cómo encuentro esa motivación que alguna vez tuve?. Pues, si se llegó a esa pregunta, es porque estamos nuevamente en el inicio, en el camino correcto, de lo contrario ya hubieramos desechado eso que nos motivó en un principio.
Esto no se trata de cómo encontrarla, si no de saber que si aún se busca, es porque realmente lo deseamos. Si realmente se desea, la motivación encontrara el hueco necesario para florecer y para indicarnos el camino a seguir hacia ese sueño que tanto anelhamos.
Desmembrar lo que ya existe
Cuando presenciaba la clase de creatividad del curso PIPE que estoy llevando a cabo, un profesor nos comentaba sobre preguntarnos porque las cosas existen como existen y porque se les da ese determinado nombre. En el momento en el que queremos crear algo nuevo, tenemos que “despojarnos” por decirlo de alguna manera, u olvidar el objeto en sí, para poder hacerlo de otra forma, mejorarlo, con otro beneficio o para otro segmento que no se nos huniera ocurrido que tenia una funcionalidad.
Desmembrar un objeto, o proceso para poder hacerlo mejor. Muchas veces pasa que cuando estamos pensando en un nuevo producto o servicio, no nos damos cuenta que estamos incoporando en este procesos o diseños que ya se usan, y detenerse a pensar en porque se elijió ese diseño para ese contexto específico te lleva a la pauta de si es necesario en el tuyo o tenes que afinarlo para que maravillosamente la armonía fluya en la nueva creación.
Hace unos días leí una historia/poema que refleja toda esta situación que concidero de vital importancia si estamos creando, pero mucho más para la sociedad en la que habitamos, en la cual todo avanza tan rápido y no nos detenemos a analizar. Aveces la falta de análisis es por tiempo, y otras por un gasto de energía que no todos estamos dispuestos a afrontar.
Caminar a lento compás
Camino rápido por default, no se desde cuando. Posiblmente la costumbre de esta ciudad, o un rítmo traído de otra tierra.
En una ciudad donde todo es rápido, el paso al caminar es acelerado, las maniobras arriesgadas, los empujones corrientes, los paraguas chocantes, los trabajos para ayer, en un cielo donde hasta las nubes se mueven rápidas, y un río que observa todo.
Un día salir con tiempo y caminar lento, despacio, fuera de rítmo, a otro compás, en un vaivén distinto. Todo cambia, se disfruta, se observa, y la jungla toma forma,
las siluetas, las sombas, las sonrisas, las miradas, las palomas, todo se observa en detalle.
Caminar a otro compás tiene un sabor distinto #inthejungle.



