¿Cuánto nos valoramos?

Hace unas semanas tuve que hacer todos los trámites y pasos para sacar nuevamente la licencia de conducir. En el curso presencial obligatorio que uno tiene que tener, me tocó una señora super entusiasta de lo que estaba dando, nada más y nada menos que la ley de tránsito. Digo entusiasta porque realmente estaba decidida a que aprendieramos, a que tomaramos conciencia de lo que pasa en la calle, de lo poco que respetamos las normas y entender que si existen es porque somos muchas personas en vía pública y si todos las cumplimos se mantiene un orden y nadie sale herido. Las demás personas que circulan no se conocen entre sí, pero si conocen una norma en común y eso hace que funcionemos como sociedad.

Más allá de todo eso, algo que dijo durante esos días fue lo que me llamó la atención, y es el valor que le damos a nuestra vida. Cuando elejimos cruzar la calle por el medio, cuando elejimos el casco para andar en bici, cuando elejimos no usar el cinturon. ¿qué valor le estamos dando a nuestra vida?

El siguiente pensamiento que tengo es extrapolar este razonamiento a todos los aspectos de nuestra vida. Con cada decisión que tomamos hacernos la misma pregunta y evaluar a partir de allí si realmente quiero o no eso para incorporarlo o desecharlo.

Dando gracias que tenemos libre albeldrío no solo de nuestras acciones, si no también de nuestros pensamientos, lo podemos llevar al plano de cuánto me valoro, según lo que pienso. Si realmente piensos cosas lindas, positivas y maravillosas estoy valorando mi vida y le estoy dando una perspectiva del mundo que yo valoro.

¿Cuánto nos valoramos según las acciones que tomamos cada día, según los pensamientos que tenemos en cada segundo? Un lindo ejercicio de pensamiento para valorarnos como seres espirituales viviendo esta aventura humana.

Aprendiendo a vivir siendo

Todos los años arranco queriendo tener el mismo objetivo de escribir más posts, de contar más experiencias de lo que me sucede en Buenos Aires, de aprender a expresar más fluido a modo personal historias.

Este año me di cuenta de algo; tengo que dejar al ego de lado para que eso suceda para que eso fluya. Siempre me bloquea el hecho de pensar si es interesante lo que tengo para contar, me imagino a ciertas personas leyendo y poniendo cara fea imaginando lo que pensarían o peor aún haciendo un comentario hiriente. Me dí cuenta que todo eso es producto del ego. Él se proteje, creyendo que me proteje a mi de otros. Me dí cuenta que no me importa si interesa, no me importa lo que piensen, no me importa un comentario hiriente. Me di cuenta que lo que escriba si viene desde mi yo con amor, lo estoy haciendo porque me gusta, porque siento que tengo que hacerlo, y porque me hace bien escribir. Me hace bien sacar pensamientos, experiencias, aprendizajes y compartirlos. No busco ni fama ni fortuna escribiendo, acá. Solamente expresarme. Son vivencias como las de cualquier otro que esta aprendiendo a vivir siendo.

Me di cuenta que este año espero escribir un poco más en este espacio personal que me gusta bastante siendo.

¡Hola 2019!

Objetivo claro, medible y alcanzable

Mientras hacia lo que se ha convertido en mi entrenamiento de estas últimas semanas, me preguntaba porque lo hacia. Porque salia a correr por un tiempo determinado sin parar, que metivaba a seguir adelante y no frenar en ese momento y admirar lo linda que es Buenos Aires tranquilo y sin prisa. Sin darme cuenta reafirmé algo que ya sabía pero que creo que no había puesto en practica, al menos no de forma tan aparente para mi. Tenia un objetivo.

Me di cuenta que si uno tiene un objetivo claro, medible y posible, uno sigue hacia el mismo con todas las herramientas que tiene. Tiene que ser claro porque debemos entenderlo, el qué. Debe ser medible para poder entender su éxito o fracaso y ser objetivos  (no podemos andar con subjetividades que no dejan nada concreto). Debe ser posible, porque debemos poder alcanzarlo. Si no, de entrada, no lo haríamos. ¿Qué sucede si nuestro objetivo es tan grande que parece inalcanzable? Nos ponemos mini-objetivos en el medio. De hecho, esto de tener un objetivo es el paso para poder seguir construyendo un camino que nos lleven a algo más grande. Desde ahí se inició el pensamiento mientras corria.

Hace varios años que vengo anotandome en carreras de este estilo donde una marca auspicia, te dan la camiseta y corres cierta cantidad de km un día determinado. Mi primera carrera fue de 3km, después hice de 5km, con el tiempo le llegó la oportunidad a la de 10km y ahora estoy entrenando para la de 15km.

Me anoté con el simple objetivo de salir a hacer algo, salir a moverme. Si no tenia un objetivo que cumplir, no estaría saliendo a entrenar. No estaría disfrutando de los beneficios de tener una mente despejada después de un día de trabajo.

Me di cuenta, o reafirmé para mi, la importancia de tener objetivos, por más cortos que parezcan, pero son pasos que uno va dando. Pasos firmes que luego se convierten en el camino para algo más grande.

Turistas de esta vida

Así como me gusta decir que sigo siendo turista en Buenos Aires, a pesar de ya estar en mi noveno año en esta jungla, me gusta afirmar que somos turistas de la vida. Cada uno es turista de su vida. Por algo nacemos en cada vida sin el aprendizaje de las anteriores y ese recorrido de descubrimiento, de prueba y error, de sonrisas y llantos es necesario para crecer. En cada vida somos turistas de estas pruebas constantes, de las preguntas más existenciales que podemos hacernos. Cada exhalación, cada latido del corazón nos recuerda que seguimos presentes, seguimos de paso en una vida que no se detiene y que cuanto más rápido aprendamos, más muros podremos sobrepasar. Me gusta pensar que soy turista en una vida llena de aprendizaje.

Wikipedia dice lo siguiente “Un turista es aquella persona que se traslada de su entorno habitual a otro punto geográfico. Todo individuo que se moviliza de un lugar a otro es considerado viajero. Entre la figura de “viajero” podemos distinguir al “visitante” de los “otros viajeros”. Es visitante el que viaja a un lugar fuera de su entorno habitual y no lleva a cabo en el destino una actividad remunerada por residentes.“.

El alma se traslada de un cuerpo a otro, puede o no ser el mismo punto geográfico, pero al no recordar nada es como si lo fuera. Podemos decir y me gusta pensar que un alma es turista o viajera si lo vemos desde el punto de vista de cantidad de vidas de un mismo alma. Por lo tanto nuestra vida es una aventura de visita que cuanto más llena de amor la vivamos, mejor será <3

 

Minientrada

Cambiando de look and feel

Creo que estoy hábido de cambios. En el ámbito personal, en los trabajos que esto llevando a cabo y en mi comunicación digital también claro. Siempre tengo ganas de escribir pero no me hago el tiempo, me reitero una y otra vez que tengo que hacer eso que me hace feliz, pero muchas veces el cansancio del día me gana y termino sucumbiendo a las sábanas más rápido de lo que debería. En un intento más por ganar esta batalla de volverme más expresivo en este pequeño rincón, le cambié la cara. Como se denomina en web, le cambie el look and feel. Hacia tiempo que queria dejarlo tal cual se muestra ahora. Espero que esto me dé el empujoncito que me falta para manterlo actualizado. Obvio que este cambio no viene solo, el contexto también es distinto y lo celebro. Ya les contaré más 😉

Hacer eso que te hace feliz

A veces me olvido lo que me encanta escribir. Aveces lo recuerdo y vuelvo al ruedo. Recuerdo siempre que tengo una mania constante por mejorar la falta de ortografía, porque me da mucha verguenza tener este tipo de errores de algo que debería haber aprendido correctamente en instancias pasadas. Entre a veces y a veces pasan meses y es por eso que el blog queda desactualizado.

Cuando tenia unos 16 o 17 años, me recuerdo queriendo tener una notebook con todas mis energías para poder escribir. Me imaginaba tipeando. Aún así, mi blog en 2007 nació en una computadora de escritorio, al igual que mi podcast de Harry Potter en español y los primeros pasos como programador.

Cuando tuve la notebook escribí poco y nada. Hay inspiración e ideas, pero tengo que anotarlas en el momento porque si no después no me hago el tiempo para escribir. Mi gran duda es, si te hace feliz porque no te haces el tiempo para hacerlo. Este último tiempo estoy focalizando en este pensamiento, por lo que espero poder crear libremente.

En cuanto a los prejuicios de si gustará o no, si es de interés o la redacción, quedarán de lado. Es un blog personal, el que quiera leer lee, y el que no, sigue navegando.

La importancia de tomar decisiones

Hablando con amigos, nos pareció muy loco estar decidiendo que comer. Todos reunidos, en una mesa redonda, en una casa de comidas en Palermo. Todos de diferentes partes, reunidos ahí, un miércoles… porque queríamos (y podíamos claramente). Me hizo pensar en el poder de decisión que tenemos, desde las simples como decidir que comer hasta las complejas de con quien relacionarnos. No me permito mentirme, al recordar que en más de una ocasión he decidido no salir con alguien, o no juntarme más, para protegerme, psíquica y emocionalmente.

Recuerdo que hasta el momento, la decisión mas difícil que he tomado, fue cuando tuve que decidir que seguir estudiando. Sigo pensando que a esa edad no era consciente de muchas cosas, pero si de lo que me motivaba y como quería llevar mi vida adelante. Me alegra recordar que mi decisión no se vio influencia por el nivel económico, si no más bien por el fuerte bombeo del corazón. Son inquieto, y no me hubiera permitido hacer lo mismo toda la vida, que más cambiante y emocionante que los nuevos desafíos de la comunicación digital.

Caer en cuenta que decidimos constantemente es fuerte, aunque bastante tarde (?). Creo que nunca es tarde, mejor plantearlo a los 26 que cuando sea mucho mayor.

Creo que despertamos todos los días un poco.

Volvamos a las raíces del uso de Twitter

Volvamos a la base, a la raíz de Twitter, a usarlo para lo que fue inventado. Muchas veces me he visto envuelto en el dilema de usar el servicio del pajarito para lo que fue inventado tiempo atrás. Evan Williams, según cuenta en los primeros drafts de la plataforma, sería un servicio para comunicar a sus familiares y amigos, que estaba haciendo. En 2006 aplicaciones como whatsapp o Line no eran populares, o no existían directamente y una aplicación con una gran base web como plataforma principal era el pilar para solucionar este tipo de comunicación personal. Tengamos presentes que en ese año, menos se hablaba de MobileFirst, pero los estados se actualizaban por SMS para ser visto en un ordenador.

boceto-twitter-dorsey

Mi perfil anuncia que me uní en Septiembre de 2007, casi un año después de que se invento, y luego de que los early adopters argentinos comenzaran a usarlo. En esa época mis amigos y familiares ni siquiera sabian que era, por lo tanto nunca pude usarlo para lo que se inventó. Lo usé para compartir que hacía en eventos, compartir enlaces de @CliNf y notas importantes de medios locales, ya que en esos años vivia aún en San Rafael.

Ahora, corre 2015 y mis familiares, amigos y compañeros del trabajo tienen Twitter, y el uso cambió radicalmente. Lejos de compartir que esta haciendo uno y así poder dar cuenta de dónde se encuentra, y ser sorpendido para compartir un café, se iguala con un medio ya que el momento a momento se vive ahí. Incluso el famoso “qué estas haciendo?” fue borrado del mapa por otra pregunta que luego también pasaría a la historia.

Una linda solución a todo el ruido que se vive en Twitter para poder volver a las raices y aprovechar el servicio para mantenerte enterado de lo que estan haciendo tus amigos y familiares, es crear una lista que puede ser privada o pública e ingresar directamente a leer esos usuarios que te interesan en un momento puntual. La parte no sencilla de la cuestión, es que hablarlo con las personas interesadas para darle el uso adecuado, por que si no se comparte el estados, la lista de poco sirve 😉

Off topic: cuando escucho a alguien que se hace una cuenta y lo primero que hace es seguir a un famoso pienso en las raices del servicio y en como los usuarios se adueñan y hacen de la aplicación el uso que quieren.

Me gusta seguir siendo un turista

Después de seis años y medio podría decirse que soy un residente #InTheJungle y no más un turista que viene a estudiar, tal vés y regresa a su ciudad natal. Después del quinto año habiéndome recibido comencé a trabajar y decidí que por el momento Buenos Aires sería la ciudad donde viviría y es que desde 2008 que viene estudiar, es mi ciudad, la ciudad donde vivo.

Me gusta pensar y sentir que soy un turista, puede ser por la idea de sentirme más libre y no sentir que pertenezco a esta gran ciudad cosmopolita, si no que soy parte de su latido. Puede ser porque de este modo la disfruto más, la vivo, la observo en cada momento que puedo y me permite estar alerta, no dormir, no caer en la monotonia del que vive por vivir. Puede ser porque me gusta la idea de conocer otras grandes ciudades, disfrutarlas y ser parte al igual que estoy haciendo ahora.

Si de algo estoy seguro, es que me gusta Buenos Aires, la disfruto, la recorro y es la ciudad donde estoy elijiendo pasar estos años de mi vida, a pesar de estar lejos de mi familia y seres queridos que viven en mi natal San Rafael.

Lo bueno de sentirte como turista en una ciudad donde vives, es que el recorrido se disfruta con otro conocimiento 😉

Mecanizados

Te das cuenta cuan mecanizados vivimos, cuando pensás en función de otras variables que pasan a tu alrededor y no en función de tu propia decisión. No por no tener una, si no por vivir de manera inconsciente. Varias veces me he dado cuenta y me sorprende la capacidad para seguir la corriente, es como si nos mimetizaramos y seguimos avanzando por inercia.

Hoy cuando volvia en colectivo, observe una situación bastante común pero me parecio particular para analizar, debido a lo que yo hubiera hecho: El semáforo en verde, gente esperando para cruzar, una chica le pregunta a un chico algo (una dirección tal ves). El chico le señala y le comienza a indiar. El semáforo se pone en rojo, y todos los transeúntes que se encontraban esperando comienzan a avanzar por la senda peatonal cruzando la calle hacia el otro extremo. El chico, le sigue señalando a la chica como llegar. Por un instante el chico no se mimetizó con la otra gente que lo rodeaba, y siguió explicando pacientemente a la chica mientras señalaba e indicaba con la mano.

Me puse a pensar cuantas veces alguien nos pregunta alguna calle, dirección o lugar, y sin parar, mientras seguimos caminando o solo frenando dos segundos indicamos a las apuradas.

Varías veces por quedarme a observar algún edificio o el atardecer en algún lugar, he perdido semáforos y me he dado cuenta cuantas veces nos apuramos incluso para cruzar. ¿Hacía donde iremos tan rápido? Algo que me parece bastante interesante, es que el episodio del semáforo, puede ser aplicado a varios contextos, cómo cuando esperamos el colectivo, o cuando estamos con el celular en la calle.