Minientrada

Cambiando de look and feel

Creo que estoy hábido de cambios. En el ámbito personal, en los trabajos que esto llevando a cabo y en mi comunicación digital también claro. Siempre tengo ganas de escribir pero no me hago el tiempo, me reitero una y otra vez que tengo que hacer eso que me hace feliz, pero muchas veces el cansancio del día me gana y termino sucumbiendo a las sábanas más rápido de lo que debería. En un intento más por ganar esta batalla de volverme más expresivo en este pequeño rincón, le cambié la cara. Como se denomina en web, le cambie el look and feel. Hacia tiempo que queria dejarlo tal cual se muestra ahora. Espero que esto me dé el empujoncito que me falta para manterlo actualizado. Obvio que este cambio no viene solo, el contexto también es distinto y lo celebro. Ya les contaré más 😉

Hacer eso que te hace feliz

A veces me olvido lo que me encanta escribir. Aveces lo recuerdo y vuelvo al ruedo. Recuerdo siempre que tengo una mania constante por mejorar la falta de ortografía, porque me da mucha verguenza tener este tipo de errores de algo que debería haber aprendido correctamente en instancias pasadas. Entre a veces y a veces pasan meses y es por eso que el blog queda desactualizado.

Cuando tenia unos 16 o 17 años, me recuerdo queriendo tener una notebook con todas mis energías para poder escribir. Me imaginaba tipeando. Aún así, mi blog en 2007 nació en una computadora de escritorio, al igual que mi podcast de Harry Potter en español y los primeros pasos como programador.

Cuando tuve la notebook escribí poco y nada. Hay inspiración e ideas, pero tengo que anotarlas en el momento porque si no después no me hago el tiempo para escribir. Mi gran duda es, si te hace feliz porque no te haces el tiempo para hacerlo. Este último tiempo estoy focalizando en este pensamiento, por lo que espero poder crear libremente.

En cuanto a los prejuicios de si gustará o no, si es de interés o la redacción, quedarán de lado. Es un blog personal, el que quiera leer lee, y el que no, sigue navegando.

La importancia de tomar decisiones

Hablando con amigos, nos pareció muy loco estar decidiendo que comer. Todos reunidos, en una mesa redonda, en una casa de comidas en Palermo. Todos de diferentes partes, reunidos ahí, un miércoles… porque queríamos (y podíamos claramente). Me hizo pensar en el poder de decisión que tenemos, desde las simples como decidir que comer hasta las complejas de con quien relacionarnos. No me permito mentirme, al recordar que en más de una ocasión he decidido no salir con alguien, o no juntarme más, para protegerme, psíquica y emocionalmente.

Recuerdo que hasta el momento, la decisión mas difícil que he tomado, fue cuando tuve que decidir que seguir estudiando. Sigo pensando que a esa edad no era consciente de muchas cosas, pero si de lo que me motivaba y como quería llevar mi vida adelante. Me alegra recordar que mi decisión no se vio influencia por el nivel económico, si no más bien por el fuerte bombeo del corazón. Son inquieto, y no me hubiera permitido hacer lo mismo toda la vida, que más cambiante y emocionante que los nuevos desafíos de la comunicación digital.

Caer en cuenta que decidimos constantemente es fuerte, aunque bastante tarde (?). Creo que nunca es tarde, mejor plantearlo a los 26 que cuando sea mucho mayor.

Creo que despertamos todos los días un poco.

Volvamos a las raíces del uso de Twitter

Volvamos a la base, a la raíz de Twitter, a usarlo para lo que fue inventado. Muchas veces me he visto envuelto en el dilema de usar el servicio del pajarito para lo que fue inventado tiempo atrás. Evan Williams, según cuenta en los primeros drafts de la plataforma, sería un servicio para comunicar a sus familiares y amigos, que estaba haciendo. En 2006 aplicaciones como whatsapp o Line no eran populares, o no existían directamente y una aplicación con una gran base web como plataforma principal era el pilar para solucionar este tipo de comunicación personal. Tengamos presentes que en ese año, menos se hablaba de MobileFirst, pero los estados se actualizaban por SMS para ser visto en un ordenador.

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Mi perfil anuncia que me uní en Septiembre de 2007, casi un año después de que se invento, y luego de que los early adopters argentinos comenzaran a usarlo. En esa época mis amigos y familiares ni siquiera sabian que era, por lo tanto nunca pude usarlo para lo que se inventó. Lo usé para compartir que hacía en eventos, compartir enlaces de @CliNf y notas importantes de medios locales, ya que en esos años vivia aún en San Rafael.

Ahora, corre 2015 y mis familiares, amigos y compañeros del trabajo tienen Twitter, y el uso cambió radicalmente. Lejos de compartir que esta haciendo uno y así poder dar cuenta de dónde se encuentra, y ser sorpendido para compartir un café, se iguala con un medio ya que el momento a momento se vive ahí. Incluso el famoso “qué estas haciendo?” fue borrado del mapa por otra pregunta que luego también pasaría a la historia.

Una linda solución a todo el ruido que se vive en Twitter para poder volver a las raices y aprovechar el servicio para mantenerte enterado de lo que estan haciendo tus amigos y familiares, es crear una lista que puede ser privada o pública e ingresar directamente a leer esos usuarios que te interesan en un momento puntual. La parte no sencilla de la cuestión, es que hablarlo con las personas interesadas para darle el uso adecuado, por que si no se comparte el estados, la lista de poco sirve 😉

Off topic: cuando escucho a alguien que se hace una cuenta y lo primero que hace es seguir a un famoso pienso en las raices del servicio y en como los usuarios se adueñan y hacen de la aplicación el uso que quieren.

Me gusta seguir siendo un turista

Después de seis años y medio podría decirse que soy un residente #InTheJungle y no más un turista que viene a estudiar, tal vés y regresa a su ciudad natal. Después del quinto año habiéndome recibido comencé a trabajar y decidí que por el momento Buenos Aires sería la ciudad donde viviría y es que desde 2008 que viene estudiar, es mi ciudad, la ciudad donde vivo.

Me gusta pensar y sentir que soy un turista, puede ser por la idea de sentirme más libre y no sentir que pertenezco a esta gran ciudad cosmopolita, si no que soy parte de su latido. Puede ser porque de este modo la disfruto más, la vivo, la observo en cada momento que puedo y me permite estar alerta, no dormir, no caer en la monotonia del que vive por vivir. Puede ser porque me gusta la idea de conocer otras grandes ciudades, disfrutarlas y ser parte al igual que estoy haciendo ahora.

Si de algo estoy seguro, es que me gusta Buenos Aires, la disfruto, la recorro y es la ciudad donde estoy elijiendo pasar estos años de mi vida, a pesar de estar lejos de mi familia y seres queridos que viven en mi natal San Rafael.

Lo bueno de sentirte como turista en una ciudad donde vives, es que el recorrido se disfruta con otro conocimiento 😉

Mecanizados

Te das cuenta cuan mecanizados vivimos, cuando pensás en función de otras variables que pasan a tu alrededor y no en función de tu propia decisión. No por no tener una, si no por vivir de manera inconsciente. Varias veces me he dado cuenta y me sorprende la capacidad para seguir la corriente, es como si nos mimetizaramos y seguimos avanzando por inercia.

Hoy cuando volvia en colectivo, observe una situación bastante común pero me parecio particular para analizar, debido a lo que yo hubiera hecho: El semáforo en verde, gente esperando para cruzar, una chica le pregunta a un chico algo (una dirección tal ves). El chico le señala y le comienza a indiar. El semáforo se pone en rojo, y todos los transeúntes que se encontraban esperando comienzan a avanzar por la senda peatonal cruzando la calle hacia el otro extremo. El chico, le sigue señalando a la chica como llegar. Por un instante el chico no se mimetizó con la otra gente que lo rodeaba, y siguió explicando pacientemente a la chica mientras señalaba e indicaba con la mano.

Me puse a pensar cuantas veces alguien nos pregunta alguna calle, dirección o lugar, y sin parar, mientras seguimos caminando o solo frenando dos segundos indicamos a las apuradas.

Varías veces por quedarme a observar algún edificio o el atardecer en algún lugar, he perdido semáforos y me he dado cuenta cuantas veces nos apuramos incluso para cruzar. ¿Hacía donde iremos tan rápido? Algo que me parece bastante interesante, es que el episodio del semáforo, puede ser aplicado a varios contextos, cómo cuando esperamos el colectivo, o cuando estamos con el celular en la calle.

Alimentar los sueños

Muchas veces he tuiteado la frase de que los sueños deben ser alimentados, y hoy me encontré alimentando un sueño y tuve ganas de tuitearla nuevamente, pero lo que menos quiero es parecer que me olvido lo que escribo en Twitter, por lo que decidí escribir a que me refiero cuando escribo eso.

Todos tenemos sueños, o esas ganas incontrolables de que algún objetivo se realice. Desde mi punto de vista, cuanto más objetivizado el sueño es, más concreto o definido lo tengamos, y visualicemos una imagen mental clara sobre ello, más posibilidades hay de que se haga realidad. Dentro de estos objetivos, tenemos algunos que son a largo plazo, como querer tener un departamento propio, y otros que son más inmediatos, como esperar algún mes determinado para comprar un electrodoméstico.

Alimentar el sueño es ayudarnos con determinados factores a visualizar eso que queremos. Seguimos con el ejemplo del departamento, alimentar el sueño sería ponerme a mirar fotos de como me gustaría, ponerme a buscar en alguna lista de ventas cuales me gustan, si camino por una mueblería mirar como me gustaría amueblarlo.

¿Porqué alimentar el sueño es tan importante? Generalmente en los objetivos a largo plazo, con el día a día, los problemas mensuales y los pensamientos de acciones a corto plazo, obstruyen la visualización de ese objetivo que es alcanzable pero que nos lleva un poco más de tiempo conseguir y por consiguiente nos es recordado asiduamente. Por eso, para no olvidar, debemos reforzar y recordarle al corazón con amor, eso que queremos.

Tengamos presente también que cuando visualizamos algo que deseamos, el corazón nos late no solo más fuerte, si no que trae el recuerdo de todo lo visualizado, lo que hace exponencial ese deseo. Creo que es tema para otro post, pero el desear las cosas con amor, es fundamental para que la alimentación del sueño sea éxitosa.

Ponete a pensar ahora todas las posibilidades de alimentar un sueño que podes encontrar en el día o en la semana y vas a ver que son infinitas. ¿Hay algo más lindo que pensar durante el día en esas cosas que nos hacen acelerar el ritmo cardíaco?

El momento

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Me ha estado pasando estos últimos meses que las semanas me pasan volando. Soy consciente de cada día, los disfruto a mil, tengo bastantes responsabilidades en las que tengo que mantener el plato girando, pero aún así cuando quiero acordar es jueves y la semana pasó.

Por suerte y agradezco el tener qué hacer, el estar siempre ocupado con cosas que me gustan y estar constantemente pensando en nuevas cosas, como llevarlas a cabo o la mejor forma de ello. Sería tortuoso no tener algo que hacer, o tener tiempo de ver tv (no tengo televisión, tema que merecería un post aparte).

Alguien a quien conozco, siempre que le pregunto que tal estuvo su finde, me responde “corto” y automaticamente no puedo dejar de pensar en el post de hace unos meses “Caminar a lento compás“.

Aveces la clave se encuentra en disfrutar el momento que se esta viviendo de una forma consciente. He recomendado en muchas oportunidades que para disfrutar de un momento, por ejemplo cuando uno se encuentra con amigos, el mirarlo desde afuera, interiorisarse, irse, observar desde otro ángulo o hacer una captura. No sé si será una solución siquiera, a mi me ha traido buenos resultados, más cuando quiero grabar un momento para poder recordarlo cuando quiera.

Yo lo llamo, intentar frenar el tiempo. Intentar que ese momento dure eternamente.

Talvez por esta reazón la semana pasa volando, porque entre trabajo, actividades, pensamientos, ilusiones y deseos, la mente se encuentra ocupada. Más, cuando la gran porción del tiempo del día se lo lleva el trabajo donde uno en lo que menos piensa, es en el momento.

Esto de el momento, se encuentra relacionado con la técnica del “aquí y ahora” que merecería talvez un post aparte. Las relaciones aveces son fascinantes porque hay muchas corrientes de pensamiento, filosofías de vida y demás que con distinto nombre señalan las mismas cosas.

En fin, disfrutar el momento, disfrutar ése momento, porque la vida no es más que la suma de ellos.

 

Motivación

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La motivación es ese motor que hace que todo se mueva. Bombea la sangre de ese corazón que late con fuerza cuando sabe lo que le gusta, cuando sabe que lo que hace es lo llena de felicidad.

Siempre llegamos a un momento de todo deseo donde la motivación no se encuentra. Podría decirse que se desmorona,  o mejor dicho se oculta como si de la escondida se tratase. Ese preciso momento, es cuando todas las dudas aparecen. Todas esas dudas que estaban muy bien guardadas, vaya uno a saber donde. Todas juntas, aparecen de la nada y no hacen más que estar al frente. Una de ellas, la más lejana de todas, posiblemente a la que tengamos que llegar una vez respondamos lo que ni por asomo queriamos escuchar, es ¿cómo encuentro esa motivación que alguna vez tuve?. Pues, si se llegó a esa pregunta, es porque estamos nuevamente en el inicio, en el camino correcto, de lo contrario ya hubieramos desechado eso que nos motivó en un principio.

Esto no se trata de cómo encontrarla, si no de saber que si aún se busca, es porque realmente lo deseamos. Si realmente se desea, la motivación encontrara el hueco necesario para florecer y para indicarnos el camino a seguir hacia ese sueño que tanto anelhamos.

Desmembrar lo que ya existe

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Cuando presenciaba la clase de creatividad del curso PIPE que estoy llevando a cabo, un profesor nos comentaba sobre preguntarnos porque las cosas existen como existen y porque se les da ese determinado nombre. En el momento en el que queremos crear algo nuevo, tenemos que “despojarnos” por decirlo de alguna manera, u olvidar el objeto en sí, para poder hacerlo de otra forma, mejorarlo, con otro beneficio o para otro segmento que no se nos huniera ocurrido que tenia una funcionalidad.

Desmembrar un objeto, o proceso para poder hacerlo mejor. Muchas veces pasa que cuando estamos pensando en un nuevo producto o servicio, no nos damos cuenta que estamos incoporando en este procesos o diseños que ya se usan, y detenerse a pensar en porque se elijió ese diseño para ese contexto específico te lleva a la pauta de si es necesario en el tuyo o tenes que afinarlo para que maravillosamente la armonía fluya en la nueva creación.

Hace unos días leí una historia/poema que refleja toda esta situación que concidero de vital importancia si estamos creando, pero mucho más para la sociedad en la que habitamos, en la cual todo avanza tan rápido y no nos detenemos a analizar. Aveces la falta de análisis es por tiempo, y otras por un gasto de energía que no todos estamos dispuestos a afrontar.

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