Mis primeros 10K

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En el momento que estaba llegando a la meta de los 5K en mi primera carrera “oficial”, pensé y me propuse que mi siguiente meta sería correr el siguiente nivel y automáticamente pensé en 8K porque no era tanto, pero no, terminé corriendo los 10. Una locura, que no sabía si lograría. No fuí entrenando al ritmo que me hubiera gustado, no estaba haciendo actividad regular y el clima el día de la carrera hizo que todo fuera poco común.

La llovizna y el viento característico de Puerto Madero hacía que mientras corrías todo el escenario fuera un lujo de observar. El pensamiento enfocado en la respiración, el cuerpo y ese tema ramdom que aparece porque tiene que ser debatido y decisiones que ser tomadas. El rìtmo de la música se mezclaba con el ruido de la llovizna y las pisadas en el agua. Un escenario fuera de lo común, pero donde lo que importaba era disfrutar el camino y en ese momento donde te enfocabas en ello todo era grandioso y el dolor que comenzaba a sentirse en el pie al kilómetro 7 desaparecia por completo hasta que algún movimiento te hacía despertar y darte cuenta qué estabas haciendo.

Dos cosas que me llamaron poderosamente la atención y me gustaron observar: un padre corriendo con su hijo durante todos los kilometros de la carrera. Se acompañaron, fueron a ritmo constante y compartieron todo ese momento juntos. Que lindo compartir algo así con tu viejo. La segunda cosa fue pensar que en ese momento cada cabeza era un mundo distinto luchando por el mismo objetivo de supervivencia para llegar a la meta, unos más concientes que otros, pero todos con el mismo fin.

Me gustó correr los 10K, y quedé entusiasmado de seguir corriendo. Creo que ahora si debería prepararme para el sigueinte paso.

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Primer asado #InTheJungle

Puede no tener tanta importancia, pero si, la tiene. Nadie que me dijera nada, toda la churrasquera para mi solo, toda la responsabilidad de la carne y el tiempo. La luna alumbraba radiente protejiendo que todo saliera de manera perfecta. Así salió, de una manera increíble con una buena onda que solo un grupo de amigos que se juntan a comer un asado pueden tener. Momentos de calidad compartidos con todos. Aprendizaje para el próximo, que saldrá aún mejor.

En movimiento constante

Llegar a casa para pasar las fiestas después de muchos meses de no estar varios días seguidos viviendo bajo el techo materno, me hizo llover una catarata de recuerdos. Mis primeros 18 años los viví en San Rafael, siempre viví en la misma casa, en el mismo barrio y solo cambié de escuela cuando pasé de la primeria a la secundaria.

En toda esa lluvia, pude divisar algo que me llamó mucho la atención: las ganas por emprender y el movimiento siempre fueron una constante en mi vida. Ya sea en activitidades individuales o grupales, siempre estuve haciendo cosas para salir a vender, buscando que hacer, interactuando, nunca quieto.

Con el grupo de amigos del barrios cuado eramos chicos, en un lote valdío, construimos (?) precariamente una casita. Para nosotros era LA casita. Fue hecha de ladrillos que encontrabamos por todo el barrio, chapas y palos. Siempre cuando se terminaba su construcción, se hacía una pancheada y cenabamos una noche ahí. Armamos varias casitas, creo que para le época de verano siempre construiamos una.

Un poco más grandes, un año comenzamos a vender pan rallado. Conseguiamos el pan duro de todas las casas nuestras, y lo rallabamos juntos. Luego saliamos a venderlo por el barrio. No tengo un recuerdo concreto de porque dejamos de hacerlo. Alguna pata del proceso debe haber fallado o simplemente poco interés.

El recuerdo que tenía bastante olvidado, y de la nada llego esta mañana, fue cuando salía por las casas a vender dibujos de Pokemón. Los haciamos a mano, los pintabamos y saliamos a tocar timbre para venderlos. Dos puntos importantes acá: fue el inicio de mi despertar artístico (si es que existe algo) y creo es el inicio de mi miedo a salir a vender en la actualidad.

Años más tarde, ya grandecito (en los años del medio me dedique a jugar al tenis, a bailar folclore y a inglés), comencé con mi blog sobre Harry Potter, y comencé el primer podcast de Harry Potter en español. Amaba grabarlo y editarlo. Dos amigas me ayudaban para poder tener más de una sola voz los treinta minutos que hablaba sobre noticias, análisis y especulaciones sobre el mundo mago. Las canciones de los soundtrack me servian de cortina y la magia quedaba bastante linda. Gracias a esto, me inicié en la programación y en la creación de sitios web.

En los últimos años de secundaría, antes de irme a vivir a Buenos Aires, la experiencia de trabajar en el negocio familiar fue increíble, porque aprendí mucho, de lo bueno y de los fracasos. Trabajé en varios puestos, desde changarín hasta cobrador y nunca tuve un trato diferencial, lo que me permitió observar todas las realidades. Hasta el día de hoy estoy agradecido.

Seguro me estoy olvidando de algo, si lo recuerdo, lo agregaré.

Una vez en Buenos Aires, estudié y trabajé. Nunca estuve quieto, y espero no estarlo porque así me gusta estar, en movimiento. El año que viene además de seguir trabajando donde estoy, tengo pensado lanzar un proyecto y superar varios miedos que estan esperando ser eliminados.

Espero el 2016, sea un año próspero de mucho movimiento.

XXIV Marcha del Orgullo de Buenos Aires

24 Marchas del Orgullo han desfilado por la ciudad de Buenos Aires, buscando reconocimiento detrás de todas las consignas y subconsignas que se enuncian cada año.

Yo solo apenas hace cuatro año que asisto. Me gusta ser parte de una manifestación para el reconocimiento de los derechos de lesvianas, gays, travestis y bisexuales. Me hubiera gustado participar desde antes, he escuchado muchísimas historias y relatos de los tiempos difíciles incluso estando en democracia, cuando la expresión quedaba reprimida a nada. Reprimida no solo por autoridades o fuerzas policiales, si no más grave aún, por la misma sociedad que no aceptaba un estilo de vida diferente.

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Muchas cosas han logrado desde aquellas épocas y es gracias a esa expresión multitudinaria. La ley del matrimonio igualitario no se hubiera logrado sin el apoyo de organizaciones y expresiones de apoyo, así tampoco la Ciudad Autónoma de Buenos Aires hubiera logrado tener la ley antidiscriminatoria que se pide en la actualidad para todo el país.

Para nada me gusta cuando una marcha se politiza de más, porque no debería tender a ese fin, pero tengamos en cuenta que la política es la base de la marcha. Para nada me gusta cuando hay personas que se desnudan en la marcha, porque como comunicador sé, la estigmatización que se genera sobre ese hecho. Para nada me gusta cuando los medios de comunicación solo informan un punto de vista sesgado que nada tiene que ver con el objetivo de la marcha porque el resto lo ve como un hecho desagradable al cual no desea participar cuando todos son bienvenidos.

Por más de que nada de todo eso me guste, mientras pueda, voy a seguir asistiendo, porque lo que se consiguió hasta el momento, no ha sido solo por buenos políticos, si no también por la expresión de una multitud que reclama por sus derechos.

No se tiene que dejar de defender lo conquistado.

Acto de colación

Cuando fui a buscar el título y el analítico nueve meses después de haberme recibido, me preguntaron si quería asistir al próximo acto que se celebrará. Claramente respondí que si, más por curiosidad que por algún beneficio en sí, ya tenia el titulo, un acto no cambiaría nada.

Esa tarde, regresando en el colectivo, repasé el analítico, recordé los esfuerzos pasados, las caras de los profesores y todo quedó en eso. Sin pompas, ni brindis, ni nada, pero un sentimiento realmente fuerte, que compartí conmigo mismo. El esfuerzo fue mio después de todo y de mis padres que me hicieron posible que pudiera estudiar, claramente.

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Tuve mi acto de graduación días atrás. Tuve el placer de que mi hermana, junto con una amiga de ella muy querida por ambos viajaran y me acompañaran al evento. Subí fotos a facebook, teniendo toda mi familia y muchos amigos lejos, es lo menos que hago para mantenerlos al tanto de las cosas importantes y que fácilmente nos mantengamos en contacto. Nunca imaginé que me fueran a felicitar tanto por un simple acto, al cual asistí por simple curiosidad y en el cual nos entregaron un papel en blanco. Si, eso que sostengo en la mano, se encuentra en blanco.

Me alegro de haber asistido, porque después de todo, fue un hito importante en mi vida, y espero recordarlo al igual que ese día que fui a retirar el título.

Publicando imágenes de Instagram en Twitter

Muchos amigos me preguntan por mis tweets con fotos de Instagram y la dedicación que me tomaría publicarlo. Mi respuesta siempre es la misma, hay una aplicación que hace el trabajo por vos.

El hecho acá, es que debido a la competencia entre Twitter e Instagram, el primero dejó de mostrar la imagen en tweets cuando uno la compartia desde el segundo. Pero existe una solución bastante rápida, que se puede aplicar y hace que tu engagement por tweet aumente, además de que es super lindo que el timeline quede ilustrado.

La solución que encontré para resolver este problema, que puede ser temporal, uno nunca sabe como pueden avanzar los servicios y los intereses corporativos, es usar la aplicación IF (ex IFTTT), la cual uno puede crear recetas con condicionales de acciones con distintas aplicaciones.

Mi receta es super sencilla y es: si se comparte una imagen en instagram, crear un tweet con la misma información. La magia reside en que la imagen se publica con un link distinto al del servidor de Instagram, por lo que permite su visualización dentro de Twitter. El único detalle en contra que detecto, es no poder elejir cundo no publicarla, pero desactivando la receta previo a la publicación, se puede evitar el tweet. El plus de tener la app IF, es que puede ser usado para muchas otras cosas. La receta que yo más valoro es la de cambios de estado del celular depende donde me encuentre, entonces automaticamente se me pone en vibrador, silencio o sonido ;). Espero que ustedes encuentren sus propias recetas, si las quieren compartir, serán bien recibidas.

Alma de gordo

La chocotorta es un postre muy porteño, que en los últimos años gracias al marketing alrededor de las Chocolinas (galletas de Bagley) para que se hagan diversos postres con ellas, impregnó bastante en las provincias. Creo que hay una estigmatización, a que la chocotorta es un postre que se come del tupper y todas las imagenes mentales que pueden surguir de esa acción. Por el contrario, a pesar de su fácil elaboración, se puede hacer una torta muy rica y original, si se le da un touch de gracia. Recetas hay muchas, lo ideal es imprimirle un sello de originalidad. Aún recuerdo que mi primer chocotorta fue un desastre, pero fue mejorando con el tiempo hasta convertirse en un postre pedido por mis amigos.

El 2013 puedo decir que fue el año de las chocotortas, fue el año que más hice en toda mi residencia en Buenos Aires hasta el momento. Por dicho motivo, y el cansancio acumulado este año decidí que tenía que aprender ha hacer mi segundo postre favorito, el tiramisú (compite cabeza a cabeza con el volcán de chocolate por igual).

Una noche de juntada, decidí que se había desarrollado el clima ideal para llevarlo a cabo. Así fue como leyendo recetas de un lado y de otro, establecí cómo hacerlo y que necesitaba. El queso mascarpone es el ingrediente más dificil de conseguir, pero se consigue en una quesería grande. En todo 20 cuadras a la redonda, solo lo conseguí en una y no es nada barato, pero vale la pena.

La receta que use para el tiramisú es la de Sorted Food, lo que se convirtió en mi página favorita de recetas, por lo práctico y lo bien explicado que brinda los platos. Así fue como el tiramisú se convirtió en el nuevo postre que sabe delicioso y es super sencillo de hacer.

El volcán de chocolate creo que se merece un post aparte, es un postre muy delicioso con el cual se pueden expandir los sentidos al probar lo frío y caliente al mismo tiempo. Solo hice la masa una vez, y me duro para hacerlo tres veces. Con una receta de Lena (@lenitademico) que es muy precisa.

Hay muchos postres para hacer, yo tal vés comencé por los más sencillos, pero voy a ir escribiendo algunos posts para individualizarlos y comentar como hacerlos. Ya hay muchas recetas publicadas, pero me gusta compartir esta parte culinaria que también hago #InTheJungle y puede servir.

 

Participar de una competencia en rollers

Me enteré de la competencia Spring Roller 2014 una semana y media antes, y no dudé en inscribirme. Desde el año pasado que estaba esperando un evento de estas características, ya que no me animé a participar el año pasado porque recién retomaba la actividad. Tampoco soy un entrenador habitué, y menos en  invierno, lo mio es más un hobbie de salir ha hacer alguna actividad al aire libre y disfrutar con quien se quiera prender a vivir un día de finde distinto.

Puede sonar tonto, pero es bueno disfrutar de la experiencia completa. y desde el momento que me anote, me lo propuse. Sabía que no iba a competir, sino a disfrutar de todo. Desde la entrega del kit, la elección de la remera, el preguntar, observar y aprender cómo usar el chip, número de corredor e instrucciones, dinámica de participación y toda la parafernalia que envolvía a los corredores y la competencia en sí.

Con el número 4101 largué, y a la primer vuelta, que son 3.2K ya estaba exahusto. La alegría de mi dos amigas que me alentaban cada vez que completaba una vuelta me invadió el corazón de sentimientos lindos. La primera y la tercer vuelta fueron las que me resultaron más extenuantes. En la última ya me dedique a disfrutar del camino para no pensar en nada más.

El todo, además de haber terminado fundido cuando llegué, fue una experiencia muy positiva, que te deja con una satisfacción enorme de haber participado, corrido, haber llegado sin raspones y muchas cosas más. Siempre lo veo desde el punto de vista de la creatividad, y hacer este tipo de actividades a los cuales no estoy acostumbrado me hacen sentir una adrenalina de emociones increíbles que te inspira a niveles irrisorios. Sin lugar a dudas, voy a seguir buscando eventos en cuales participar porque me gustó y lo disfruté.

Fue un día que, sin dudas, me gustaría volver a vivir.

 

La pasión In The Jungle

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Vivir una final del mundial de fútbol, es un hecho muy significativo cómo argentino noventoso. Nacido en 1989, esta es la primer final que presencio que tengo conciencia. No soy fan del fútbol, solo lo veo cada cuatro años y solo veo los partidos de Argentina, pero el magnetismo que envuelve toda la parafernalia de la pasión de los ciudadanos me atrae y mucho.

Soy un agradecido de la vida, de haber podido vivir en Buenos Aires y presenciar el fervor de la gente festejando el segundo puesto, el llegar a la final, la garra de los jugadores que hasta último momento dieron todo. Contentos de haberle dado revancha a una Alemania que venia de golear a Brasil y que no pudo con Argentina como esperaban.

Saber que a una determinada hora el país se paralisaria para que un programa televisivo tuviera 44 puntos de raiting. Cual película donde se sabe que algo pasará, las puertas se cerraron y todos vivimos momentos de tensión esperando un gol que definiera el partido.

Antes de los disturbios en el obelisco, el clima de ese día fue único, y el fervor de la gente alentando es un recuerdo que nunca voy a olvidar. Vivirlo en el obelisco, en calle Corrientes, ver ese mar de gente llegando por todas las calles usando celeste y blanco, cantando, saltando, es lo que me hace estar agradecido de haber estado en este suelo, en ese momento que no se si volvere a presenciar.

Pequeños ciclos rechazados

Es importante aveces ponerse a pensar porque rechazamos algo, si realmente lo queremos hacer. Comenzar desmenuzando ese problema y descubrir lo que nos molesta, es el primer paso para poder encararlo y no dejar que agarre polvo. De lo contrario, lo descartamos y seguimos sin hacerlo.

Tendemos a estar en un nuestra zona de confort, cuyo ciclo tiene otros más pequeños en su interior. Por lo tanto, no solo una decisión grande nos hace quedar en nuestro confort de lo conocido y vivido, si no también, todas las pequeñas decisiones que tomamos a diario.

Desde que comencé este blog me planteer escribir por lo menos un post a la semana, después lo desplace a un post mensual. Ni siquiera llegué a ese objetivo en casi un año que esta on-line habiendo tenido un viaje que me gustaría publicar. Pensando en varias ideas que tenia en mente para escribir y con un objetivo mayor, que es escribir sobre lo que me gusta, y a lo que me quiero dedicar, me puse a pensar porque no escribía, qué me lo impedía, qué me causaba ese rechazo. No fue fácil hallar la respuesta, más si, fue fácil la solución. Las neuronas encontraron el camino para que pudiera solucionar eso que me molestaba y retomar la escritura, que es algo que me gusta.

Por lo tanto, lo segundo que podemos hacer es encontrar una respuesta. El por que de la molestia. Y luego la solución.

Por ejemplo, si te molesta desenfundar la guitarra cada vez que vas a practicar y eso ya genera un rechazo por el cual estas dejando de practicar, puedes dejarla fuera de la funda por siempre y tenerlo lo más a mano posible.

Aveces me suceden estas cosas y me gusta contarlas, no se si lo explico claro, o si a otros les ocurre, pero me molesta verme involucrado en este tipo de situaciones dónde me doy cuenta que podría haber accionado antes para continuar algo.

Espero aumentar desde ahora en adelante mi periodicidad en escribir por acá.