Mis primeros 10K

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En el momento que estaba llegando a la meta de los 5K en mi primera carrera “oficial”, pensé y me propuse que mi siguiente meta sería correr el siguiente nivel y automáticamente pensé en 8K porque no era tanto, pero no, terminé corriendo los 10. Una locura, que no sabía si lograría. No fuí entrenando al ritmo que me hubiera gustado, no estaba haciendo actividad regular y el clima el día de la carrera hizo que todo fuera poco común.

La llovizna y el viento característico de Puerto Madero hacía que mientras corrías todo el escenario fuera un lujo de observar. El pensamiento enfocado en la respiración, el cuerpo y ese tema ramdom que aparece porque tiene que ser debatido y decisiones que ser tomadas. El rìtmo de la música se mezclaba con el ruido de la llovizna y las pisadas en el agua. Un escenario fuera de lo común, pero donde lo que importaba era disfrutar el camino y en ese momento donde te enfocabas en ello todo era grandioso y el dolor que comenzaba a sentirse en el pie al kilómetro 7 desaparecia por completo hasta que algún movimiento te hacía despertar y darte cuenta qué estabas haciendo.

Dos cosas que me llamaron poderosamente la atención y me gustaron observar: un padre corriendo con su hijo durante todos los kilometros de la carrera. Se acompañaron, fueron a ritmo constante y compartieron todo ese momento juntos. Que lindo compartir algo así con tu viejo. La segunda cosa fue pensar que en ese momento cada cabeza era un mundo distinto luchando por el mismo objetivo de supervivencia para llegar a la meta, unos más concientes que otros, pero todos con el mismo fin.

Me gustó correr los 10K, y quedé entusiasmado de seguir corriendo. Creo que ahora si debería prepararme para el sigueinte paso.

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